Existe un complejo de inferioridad brutal en el mundo de las motos pequeñas. Cuando le dices a un motero veterano que tienes una 125cc y que te quieres ir el fin de semana a la sierra, a la playa o al pueblo de al lado que está a 150 kilómetros, lo normal es que te mire por encima del hombro y te diga: “Uf, con eso no llegas ni a la vuelta de la esquina, te va a reventar el motor”.
Ni puto caso. La gente ha dado la vuelta al mundo en motos mucho menos potentes que la que tienes tú ahora mismo aparcada en el garaje. Tu motor de 125cc de cuatro tiempos, si tiene aceite y gasolina, puede estar funcionando a 9.000 revoluciones por minuto durante días sin inmutarse. El que se va a cansar, el que va a sufrir calambres y el que va a querer tirar la toalla eres tú.
Viajar en una moto pequeña no es ir rápido, es una cuestión de resistencia y filosofía. Si aplicas estas cinco reglas en tu primera salida larga, descubrirás la verdadera magia de ir sobre dos ruedas.
1. El terror de la Autovía (Configura bien tu GPS)
El error número uno de un novato al viajar es abrir Google Maps, poner el destino y darle a la “Ruta más rápida”. El móvil te va a meter de cabeza en la autovía o en la autopista de peaje.
En una autovía, tu 125cc es el último eslabón de la cadena alimenticia. Vas a ir con el puño del acelerador retorcido al máximo, cortando inyección a 110 km/h, vibrando como una lavadora vieja, y aún así, te van a adelantar furgonetas de reparto y camiones inmensos que te van a sacudir con su rebufo de aire. Es aburrido, estresante y peligroso.
- La solución de los puristas: Antes de salir, entra en los ajustes de tu GPS y marca la casilla de “Evitar Autopistas” y “Evitar Peajes”. Obliga al navegador a llevarte por carreteras nacionales, comarcales y puertos de montaña. Tu moto se siente en su salsa yendo a 80 o 90 km/h por carreteras secundarias. Disfrutarás del paisaje, trazarás curvas y el viaje se convertirá en una aventura, no en un trámite insufrible.
2. El truco de un euro que te salva la vida (Los tapones)
Vuelvo a repetir: ir en moto es ruidoso. Cuando llevas veinte minutos yendo a trabajar no te das cuenta, pero cuando llevas dos horas seguidas a 90 km/h, el ruido del viento golpeando contra las rendijas de tu casco es literalmente ensordecedor.
Ese ruido constante genera una “fatiga acústica” brutal en el cerebro. Al bajarte de la moto te zumbarán los oídos, tendrás dolor de cabeza, los ojos inyectados en sangre y te sentirás como si te hubieran dado una paliza.
- La inversión de oro: Vete a una farmacia antes de salir. Gástate 1 euro en unos tapones de espuma para los oídos (de los de dormir de toda la vida). Apriétalos, métetelos bien al fondo y ponte el casco. Seguirás escuchando el motor de tu moto, el claxon de los coches y las sirenas, pero el ruido infernal del viento desaparecerá. Llegarás a tu destino fresco como una lechuga. Es el mejor consejo que te van a dar jamás en el mundo de la moto.
3. El equipaje: La mochila es el diablo
Te vas el fin de semana. Como no tienes baúl trasero, coges la mochila de ir a clase o al gimnasio, le metes dos pares de vaqueros, zapatillas, el neceser y una sudadera gorda. Se la cuelgas a la espalda, te subes a la moto y arrancas.
A los 30 kilómetros vas a empezar a notar un pinchazo en las cervicales. A los 50 kilómetros, los hombros te van a arder. A los 100 kilómetros, vas a querer parar en el arcén y tirar la mochila a la cuneta. Llevar peso en la espalda mientras luchas contra el viento y sujetas el manillar es una tortura medieval.
- Que la moto cargue el peso, no tú: Si no quieres gastarte dinero en baúles o alforjas rígidas, vete a cualquier tienda de motos (o al chino de la esquina) y cómprate una Red Elástica (pulpo) por 5 euros. Pon tu mochila sobre el asiento del pasajero y engánchala a las asas o al chasis con la red, dejándola bien tensa. Tu espalda quedará libre y tu centro de gravedad bajará, haciendo la moto mucho más estable en las curvas.
4. La regla del 1.5 (La vejiga y el depósito)
Tu moto tiene un depósito pequeño de unos 10 o 12 litros. Aunque gasta muy poco, haciendo rutas largas a altas revoluciones, el consumo sube. Si te metes por carreteras secundarias de la España vaciada, las gasolineras no abundan y puedes llevarte un buen susto si se enciende la luz de la reserva.
- Planifica tus paradas: La regla de oro del viajero en moto pequeña es la regla del 1.5. Significa que, como máximo, cada hora y media de reloj tienes que parar. Da igual si te sobra gasolina, da igual si no te duele el culo todavía. Paras en un bar de carretera, te bajas, estiras las piernas, bebes agua, vas al baño y, si hay surtidor, llenas el depósito aunque solo le entren 4 litros. Esas micro-paradas de 10 minutos evitan que el cuerpo se agarrote y mantienen el depósito siempre en la zona segura.
5. El “Kit del MacGyver” bajo el asiento
El espacio bajo el asiento de tu 125cc vale oro. En un viaje largo, las vibraciones pueden jugar malas pasadas. No hace falta que lleves el maletín de herramientas de un taller oficial, pero tienes que llevar un mínimo para no quedarte tirado por una tontería.
Mete esto en una bolsita debajo del asiento o en la mochila atada atrás:
- Bridas de plástico gruesas: Si se te rompe un plástico, se te suelta la matrícula o se te rompe la cremallera de la mochila, una brida te salva de todo.
- Un bote pequeño de grasa de cadena: Si te pilla la lluvia en mitad de la ruta, la cadena se resecará. Échale un poco al llegar al hotel.
- Cinta americana: El pegamento de los dioses.
- Un trapo de microfibra y un bote mini de limpiacristales: En verano, la visera de tu casco se va a convertir en un cementerio de mosquitos gigante. Si no los limpias en la parada de la gasolinera, cuando te dé el sol de frente no verás absolutamente nada.
Disfruta de tu ritmo
No intentes seguirle el ritmo a las motos grandes si te cruzas con ellas. Tu viaje es distinto. Hueles los pinos, sientes los cambios de temperatura en los valles y eres parte del paisaje. Revisa las presiones de las ruedas, tensa la cadena el día de antes, llena el depósito y lánzate a la carretera. El primer viaje largo en tu 125cc es una experiencia que no olvidarás en la vida.


